Crisis que parecen eternas
¡Qué difícil es ver el tiempo pasar sin que se cumpla aquella promesa que alguien nos hizo, y que nos aferramos a ella con todas nuestras fuerzas! El tiempo poco a poco va mermando la esperanza y la fe que nos mantenía pacientes y perseverantes. La desesperación se inmiscuye en nuestra mente al ver los años transcurrir esperando aquel milagro que nunca llega, aquella salida que Dios prometió que nos daría. La biblia nos enseña acerca de perseverar, ser pacientes y confiar en el Señor, pero esas instrucciones parecen no servir de nada, pues ya estamos cansados de esperar. Así como Abram, que Dios le había prometido que tendría muchos descendientes y una nación grande, pero todavía estaba esperando por un hijo, su fe había transcendido, pues salió de la tierra de sus parientes para obedecer las órdenes de su padre celestial, pero en un momento de su vida, mientras hablaba con Dios, le dijo: “Oh Señor Soberano, ¿De qué sirven todas tus bendiciones si ni siquiera tengo un hijo?” ...